El recomendado de la semana: Stevie Wonder.

Where I’m Coming From es de las mejores entregas del prodigio del Soul Stevie Wonder, incluso a la altura de discos como Talking Book e Innervisions, posteriores a éste álbum que tiene 40 años recién cumplidos.

Lanzado originalmente el 12 de abril en Estados Unidos y el 4 de Mayo en el Reino Unido Where I’m Coming From significó uno de los primeros pasos importantes en cuanto a la independencia artística por parte de Wonder, que co escribió todo el repertorio del disco con la que fue su esposa en un breve lapso por aquel entonces Syreeta Wright. Quien además fue parte del trío vocal femenino Wonderlove, que acompañaba al Maestro en sus presentaciones de fines de los sesenta y principios de los setenta.

Si bien el contrato millonario con Motown para la completa y absoluta libertad creativa llegó con el disco siguiente Music of my mind de 1972, Where I’m Coming From fue una primera muestra de lo que Wonder podía hacer con el control de la grabación y toda su creatividad sin ataduras. Canciones como I Wanna Talk to You y Take Up a Course in Happiness, lo demostraron promediando el disco.

Pero si algo caracterizó al Wonder de los 70, y que marcaría a fuego el resto de su carrera, fue el compromiso social. Frase que suena usada, gastada y deshechada por muchos artistas, pero que en canciones como Look Around, que abre el disco, el mensaje no sólo a la comunidad afroamericana, sino a todo aquel dispuesto a escucharlo, era directo y emotivo: Somos extraños casados con nuestros peligros. Mirá a tu alrededor y verás las ruinas de la historia humana. Mirá a tu alrededor y verás que el tiempo sólo flota en tu mente.

También en éste álbum nos encontramos con uno de los paradigmas sonoros de la canción Soul: Think of Me as Your Soldier. Track número tres de la cara A, que es una propuesta de amor para todos con la promesa de Stevie de dedicar su vida a transmitir el “Endless love to you”, acompañado de una orquesta de patente en el paraíso y un ritmo simple que tiene a la voz Maravilla como principal protagonista.

En el mismo plan sonoro y lírico, aunque con un marcado paso del Soul al Funk y con cierre Gospel, nos encontramos con la novena pista, que cierra el disco, titulada Sunshine in Their Eyes y que concluye la idea del principio de “mirar alrededor”, pero esta vez acompañado de un coro, no necesariamente profesional, de niños que entran en el momento clave de la canción. Aquí Stevie Wonder canta sus ansias de ver el brillo del sol en los ojos que tienen hambre, que sufren del dolor y que abandonaron sus sueños.

Un predicador del amor y de la justicia social cuyo mensaje se renueva escucha a escucha con las mismas palabras aunque pasen cuarenta años, y en el mundo los problemas sigan siendo los mismos.

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