El recomendado de la semana: Indio Solari.

Con tufillo a banda sonora de catástrofe natural al mejor estilo “2012” comienza  El Perfume de la Tempestad, un paseo por un Finisterre Siglo XXI en el que Porco Rex se encuentra con un paisaje desolador y cielos despendejados de todo placer delante de su hocico.

Acompañado una vez más por el Dream Team de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, Indio Solari colocó en las bateas su nuevo disco a fines del año pasado. Con la pompa que lo caracteriza se encargó de hacer llegar su discurso en los medios a los que recurre para “cacarear cuando pongo huevos”.
Así también promocionó el show más multitudinario de los últimos años en Argentina. Tandil se vistió con banderas rojas y negras para recibir a casi cien mil personas que se congregaron para ver la única actuación del año del ex frontmen de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

Allí, Indio ofreció un repertorio que incluyó los inéditos Un tal Brigit Bardot y El regreso de Mao, y por otro lado sumó al clásico set de temas dos breves homenajes a la historia del Rock local con canciones de Manal (Jugo de tomate frío) y Pescado Rabioso (Post crucifixión).

Días después del show, El Perfume de la Tempestad encontró la luz del sol bajo un cielo nublado continuando el camino de su predecesor. Las guitarras de Baltazar Comotto y Gaspar Benegas siguen en el frente de batalla destilando virtuosismo, talento y orden. La dupla formada por Martín Aramberri y Marcelo Torres suena cada día más ajustada, y en el vivo es el soporte fundamental para el sonido del grupo que completan Pablo Sbaraglia en teclados y guitarras, Sergio Colombo y Miguel Talarita en vientos.

La tormenta a la que nos invita Solari dura poco más de cincuenta minutos y tiene tonos desparejos, aunque todas con el sello distintivo de los treinta y cinco años de carrera del cantante entrerriano de 62 eneros. Hay canciones para la hinchada ricotera como El tábano en la oreja, Vino Mariani y Black Russian; temas donde el Indio pela letra como Submarino Soluble y Satelital, que tiene una lluvia de riffs imparable; y un trip hop zombie de los que últimamente viene incluyendo en sus discos como No es Dios todo lo que reluce.

Una vez más Indio apela a la superposición de capas para sumarle consistencia a su voz, una de las más reconocibles del rock latino. No hay minimalismos en El Perfume de la Tempestad, sino todo lo contrario, ya que no hay un hueco en el que agregar algo: todo espacio está ocupado de forma inteligente.

Conceptualmente más cerca de El Tesoro de los Inocentes y directamente emparentado musicalmente a Porco Rex, El Perfume de la Tempestad es el cierre que tenía que tener la primer trilogía solista del Indio.

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