El recomendado de la semana: Waiting for the Sun.

Por estos días, en esta parte del mundo, uno se encuentra varias veces mirando al cielo y esperando por el sol. Por eso vamos a hablar de uno de los discos más desparejos de The Doors en el aniversario de su salida a la venta, y recordando a un Jim Morrison que hace treinta y nueve años daba uno de sus últimos alaridos.

En enero de 1968 la banda comenzó a pensar en un tercer álbum para una carrera que, aunque caótica, había arrancado con el pie derecho ya que sus dos primeras entregas habían sido muy exitosas. Pero ni The Doors ni Strange Days habían conseguido lo que Waiting for the Sun lograría, quizás más por expectativa, que por la calidad del disco en comparación con sus predecesores: ser número 1 en ventas en Estados Unidos ese año.

The Doors ya era dueño de una fama que incluía shows inconclusos, un cantante excéntrico y atrevido, y una banda ajustada y virtuosa, con interminables improvisaciones. Por esto, la demanda del público de un nuevo álbum después de haber debutado con dos discos un año antes se hizo escuchar, ya que el grupo formado por Morrison, Manzarek, Krieger y Densmore entró al estudio a grabar canciones que el Rey Lagarto ya tenía escritas. Una joya perdida de esas sesiones fue justamente la que dio nombre al disco, pero que vio la luz en Morrison Hotel.

Otro tema que estaba pensado para el disco, pero que nunca se grabó en estudio fue Celebration of the Lizard, que quedó grabada en una versión corta y con otro nombre: Not to touch the Earth.

Hello, I Love You fue resultado de esas grabaciones y no sólo abrió el álbum, sino que fue el simple que más vendió, y a pesar de su simpleza tanto musical como lírica, sirvió como punta de lanza para el éxito de Waiting for the Sun. Aún así, además de esa, otras canciones como The Uknown Soldier y Five to one (chistes peronistas al margen), trascendieron al disco mismo con grandes momentos de la banda como los solos de Krieger y las bases de batería de John Densmore.

El carácter de Jim Morrison por entonces ya era ingobernable dada su adicción al alcohol, el LSD y el peyote, sustancias en las que encontró reparo ante el pánico escénico. De todos modos salió de gira por Europa ese año para promocionar Waiting for the Sun, y siguió lidiando con la ‘normalidad’ de The Doors hasta su muerte el 3 de Julio de 1971, a tres meses de haber lanzado L.A. Woman, el sexto álbum de la banda.

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