El recomendado de la semana: Mandrill (1970)

Los mandriles son fácilmente reconocibles por el color pardo de su pelaje y sobre todo por el tono azulado y rojizo de su cara y trasero. Esta coloración se adquiere con la madurez sexual y se intensifica cuando los individuos se excitan. Los colores del trasero tienen la finalidad de realzar la visibilidad y ayudar al grupo a mantenerse unido entre la densa vegetación de la selva, en la demostración más cercana a la organización social de los humanos dentro del mundo animal.



Con esta premisa primate, tres hermanos panameños criados en Brooklyn volvieron a sus raíces para sobresalir entre la espesa escena neoyorkina.

Líderes desde el trío de vientos, los fraternos Wilson (Carlos en trombón y voz, Lou en trompeta y coros, y Ric en el saxo y las segundas voces) convocaron a un grupo de vecinos ítalo-latinos que hacia 1968 condensaron todo su ritmo en pequeños shows sin demasiada convocatoria.

Con el antecedente, y la clara influencia, del colectivo Funkadelic, Mandrill le encontró la vuelta y el orden a un sonido que, si bien era canalizado de forma casi violenta en sus presentaciones de antaño, tenía sus raíces en algunas formas musicales aún inexploradas por el público de la parte norte de la costa este americana. Así en su funk-soul desenfrenado arraigaron ritmos latinos, algo de rock y blues, mucha psicodelia y tintes jazzeros que cuajaron perfecto no sólo con la personalidad del grupo, sino también con el momento que la música vivía a fines de los ’60.

Justamente, en 1970 Mandrill firma contrato con Polydor y lanza su primer larga duración con el nombre del grupo como sello tanto en el disco, como en la primer canción. Y si bien la repercusión en primera instancia no tuvo un alcance a nivel nacional, dejó las bases hechas para que el grupo siga trabajando para un sello que le garantizaba distribución y difusión, pero con bastante independencia en lo musical.


Después del debut de Mandrill vinieron más discos durante la década del 70, como Mandrill Is, Outside of Town, Mandriland y Energize, en los que la banda liderada por los hermanos Wilson buscó encontrarse con el éxito que en algún momento alcanzó Funkadelic, Ohio Prayers o Sly & The Family Stone, aunque sin lograrlo del todo.

El punto final fue la grabación de la banda sonora de The Warriors junto con Luther Vandross en 1981. Luego de eso editaron simples, como el solidario por las víctimas del 11 de Septiembre llamado ‘Peace and Love’ rememorando las cinco canciones del mismo nombre que integran el primer disco la banda.
Lo último se supo el año pasado con un featuring perdido en las bateas de alguna disquería negra de las calles neoyorkinas.


A cuarenta años, y con muchos beats bajo el puente del winco, lo mejor de Mandrill está en su primer disco.

MANDRILL – MANDRILL (LIVE)

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